Lunes, Septiembre 06, 2010
   
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Los santos; herederos del poder de Dios

17  para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo,  el Padre de gloria,  os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, 18  alumbrando los ojos de vuestro entendimiento,  para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado,  y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, 19  y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos,  según la operación del poder de su fuerza, 20  la cual operó en Cristo,  resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, 21  sobre todo principado y autoridad y poder y señorío,  y sobre todo nombre que se nombra,  no sólo en este siglo,  sino también en el venidero; 22  y sometió todas las cosas bajo sus pies,  y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23  la cual es su cuerpo,  la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. Efesios 1:17-23

 

Introducción: Jesucristo pago el precio completo por nuestra redención. Vino a ser el redentor y dueño legal que redimió como hombre al hombre, y como Dios, toda la tierra.  Ahora, Jesús como hambre y como Dios puede legalmente, desde su trono y con todo el poder  del Cielo, ordenar a Satanás y a sus demonios, a los principiados y potestades sobre la ciudad que se vayan de su mundo.

 

Si supiéramos realmente a qué estamos llamados, qué podemos hallar en Él, que podemos hacer en Él,  Creo firmemente que correríamos y nos integraríamos a Él.

 

Cuando sentimos nuestra debilidad y el poder de nuestros enemigos, es cuando más notamos la grandeza de ese poder que efectúa la conversión del creyente y que está dedicado a perfeccionar su salvación.

 

I)              El Espíritu Santo “abre los ojos”

a.        Para que sean sabios y puedan entender cómo es Dios: Una de las funciones del Espíritu Santo es revelar a los creyentes misterios espirituales

 

El me glorificará;  porque tomará de lo mío,  y os lo hará saber. Juan 16:14

 

Dios nos dio a conocer todo esto por medio de su Espíritu, porque el Espíritu de Dios lo examina todo, hasta los secretos más profundos de Dios. 1Corintios 2:10 (BLS)

 

b.        Hace comprender con claridad el gran valor de la salvación que él ha dado a los que son suyos: El plan salvífico de Dios es algo más que un nuevo nacimiento.

 

Él decidió darles a conocer este plan tan grande y maravilloso para todas las naciones, y que es el siguiente: Dios envió a Cristo para que habite en ustedes y les dé la seguridad de que van a compartir el poder y la gloria de Dios. Colosenses 1:27 (BLS)

c.        Hace que entiendan bien el gran poder con que nos ayuda en todo. El Espíritu Santo nos ayuda a entender la obra que por gracia está desarrollando y desarrollará en aquellos que creen en Él.   El término “santos” que aparece en el v. 18 se refiere a aquellos hijos de Dios que están peleando la buena batalla de su fe, es decir; que están en el proceso de transformación de su carácter a la imagen de Cristo.       

 

El poder sobrenatural que hacía falta y fue puesto en acción para despertar a Cristo de entre los muertos,  “el poder de su resurrección” esta ahora disponible para la Iglesia.

 

Sepultados con él en el bautismo,  en el cual fuisteis también resucitados con él,  mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. Colosenses 2:12

 

El poder de la resurrección: Es el catalizador para el establecimiento del reino de Dios aquí en la tierra. Fueron pocas las señales y milagros hechas por los discípulos cuando Jesús habito entre ellos, pero cuando ascendió y entrego  ese poder a ello. Una vez que fueron investidos del poder de la resurrección, muchas señales y milagros eran hechas por manos de los Apóstoles.

 

II)             Todas las cosas, bajo el gobierno de la Iglesia

 

Una vez que Jesús recibió el poder y la autoridad para desplazar a los principados y potestades que gobernaban los aires, lo delego a la Iglesia, mientras Él ascendió al Cielo para sentarse en su trono a gobernar.

 

Dios sometió todas las cosas bajo los pies de la Iglesia, proclamando a Jesús como al cabeza de ella.

 

El poder del reino, cambia el curso de nuestro destino. Pasamos de la derrota y la muerte, a la vida eterna y la victoria segura.

 

4  Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo,  a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre,  así también nosotros andemos en vida nueva. 5  Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte,  así también lo seremos en la de su resurrección; Romanos 6:4-5

 

Como hijos de Dios, hemos recibido el poder de la resurrección. Debemos tomar la decisión de ir y derribar, destronar los principados y potestades de nuestra ciudad, nación o región, liberar las almas que han estado atadas por Satanás, recoger la cosecha y traer la reforma y al restauración del reino de Dios.


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